El presidente Javier Milei reconoció que el dato de inflación de marzo, que fue del 3,4%, “no le gusta” al Gobierno y aseguró que el fenómeno “repugna”, aunque sostuvo que existen elementos para explicar la suba y proyectar una desaceleración en los próximos meses.
Tras la difusión del informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos, el mandatario respaldó la postura del ministro de Economía, Luis Caputo, y vinculó el incremento de precios a la corrección de tarifas, el ajuste de precios relativos y factores internacionales como la suba del petróleo.
El índice acumulado en lo que va del año alcanzó el 32,6%, mientras que los precios regulados lideraron las subas con un 5,1%, impulsados por aumentos en servicios, transporte y educación. Dentro del desglose, Educación encabezó los incrementos con un fuerte 12,1% por el inicio del ciclo lectivo, seguida por Transporte con 4,1%. En paralelo, el IPC núcleo se ubicó en 3,2% y los precios estacionales mostraron una suba más moderada del 1%.
El informe también expuso una tendencia que genera preocupación: la inflación encadenó diez meses consecutivos de aceleración, lo que mantiene en alerta al equipo económico. En ese contexto, el Ejecutivo apuesta a que en los próximos meses se retome un sendero descendente.
Otro dato relevante es la llamada “inflación en dólares”, que acumuló más del 13% en el primer trimestre de 2026, en un escenario marcado por la apreciación del peso y tensiones en la competitividad. Según estimaciones privadas, esta dinámica impacta directamente en exportadores e importadores, y plantea nuevos desafíos para la economía argentina.
A pesar del diagnóstico negativo, desde el Gobierno insisten en que se trata de un proceso transitorio y que las variables macroeconómicas permitirán una desaceleración gradual de los precios en el corto plazo.





