En un clima atravesado por cuestionamientos judiciales y tensiones políticas, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volverá a mostrarse en actividades oficiales y retomará un rol central en el diseño de la estrategia parlamentaria del Gobierno. La decisión no es menor: se produce en una semana clave, en la que comenzarán a declarar testigos en la causa que lo involucra por presunto enriquecimiento ilícito.
Según confirmaron fuentes oficiales, este lunes prestarán declaración Graciela Molina, comisaria retirada de la Policía Federal, y su hija Victoria Cancio, actualmente integrante de la misma fuerza. Ambas habrían prestado 100 mil dólares al funcionario, operación que ahora quedó bajo la lupa judicial. La investigación está a cargo del fiscal Gerardo Pollicita y del juez Ariel Lijo.
En el entorno de Adorni buscan bajar el tono a la situación: insisten en que “ni siquiera está imputado” y apelan al principio de inocencia para descartar cualquier posibilidad de renuncia. Sin embargo, la incomodidad política es evidente. Desde que estalló la controversia por sus propiedades y viajes al exterior, el ex vocero presidencial redujo notablemente su exposición pública.
Pese a ese contexto, el funcionario no solo reaparecerá en agenda oficial, sino que además retomará el control del armado legislativo del oficialismo. En La Libertad Avanza ya tienen delineadas las próximas reformas que buscarán impulsar tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, en un intento por recuperar iniciativa política en medio del desgaste.
Aunque aún no hay confirmación formal sobre cuál será el primer proyecto en tratarse, en Casa Rosada deslizan que el paquete incluiría reformas estructurales vinculadas al Estado, el gasto público y áreas clave de regulación económica. El objetivo es claro: sostener el rumbo del ajuste y consolidar el programa libertario en el Congreso.
En paralelo, el presidente Javier Milei volverá a tener protagonismo esta semana al cerrar el AmCham Summit, un foro que reunirá a empresarios e inversores de peso. Su discurso coincidirá con la publicación del dato de inflación de marzo por parte del INDEC, una variable clave para medir el pulso de la economía.
En ese marco, Milei ya anticipó el tono que buscará imprimir: defensa cerrada de su programa y un nuevo pedido de “paciencia” frente a los efectos del ajuste. “La Argentina está mucho mejor que en 2023”, sostuvo recientemente, en un mensaje donde volvió a confrontar con sectores críticos.





