Tras el feriado, Adorni retomó su agenda con una serie de gestos destinados a transmitir normalidad institucional: recibió a ministros en la Casa Rosada, encabezó una conferencia de prensa con tono defensivo y volvió a mostrarse junto al Presidente, en una imagen que buscó despejar versiones sobre una eventual salida.
Sin embargo, lejos de disiparse, las dudas se profundizan. La causa que lleva adelante el juez sumó en las últimas horas un testimonio que, según fuentes judiciales, contradice aspectos clave de la defensa del funcionario. A esto se suma una medida sensible: el secuestro de documentación en la Televisión Pública, ordenada en el marco de la investigación.
En la Casa Rosada interpretan el escenario como parte de una ofensiva política y mediática. Milei, fiel a su estilo confrontativo, volvió a cuestionar con dureza a sectores del periodismo, a los que acusó de intentar sostener el escándalo para debilitar al Gobierno. En ese marco, ratificó su decisión de no ceder ante la presión y mantener a Adorni en su cargo.
No obstante, el respaldo presidencial convive con señales de fragilidad interna. El inusual movimiento de ministros desfilando por el despacho del jefe de Gabinete fue leído en ámbitos políticos como un intento de contención ante una situación que aún no logra estabilizarse.
El impacto del caso también obligó al oficialismo a moderar su exposición pública. Episodios vinculados al uso de aeronaves y a la criptomoneda Libra llevaron a una estrategia de bajo perfil, en contraste con la intensidad comunicacional que caracterizó los primeros meses de gestión.
En paralelo, se activó una tregua en uno de los frentes más sensibles del oficialismo: la relación entre y el asesor . Según fuentes oficiales, no habrá modificaciones inmediatas en la estructura de la SIDE, donde Caputo mantiene influencia. Sin embargo, Karina Milei buscaría avanzar en el control político del área a través de la designación de al frente de la Comisión Bicameral de Inteligencia.
Así, mientras el Gobierno intenta sostener su hoja de ruta, el frente judicial y las tensiones internas abren interrogantes sobre la estabilidad del esquema político que rodea al Presidente. La decisión de blindar a Adorni, por ahora, aparece como una apuesta de alto riesgo en un escenario todavía abierto.





