Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) advierte sobre niveles críticos en el NOA y la Patagonia, en medio de recortes en políticas de primera infancia y deterioro social.
La desnutrición infantil crónica en la Argentina volvió a encender alarmas, especialmente en el interior del país. Según un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, en las provincias del Noroeste Argentino (NOA) el indicador supera el 15%, duplicando el promedio nacional, que se mantiene en torno al 8%. La Patagonia también presenta cifras preocupantes, con niveles similares, lo que expone una marcada desigualdad territorial en el acceso a condiciones básicas de desarrollo.
El dato más preocupante es la persistencia de la baja talla infantil, considerada un indicador estructural de pobreza. Especialistas advierten que este tipo de desnutrición, que se produce durante los primeros mil días de vida, genera daños irreversibles en el desarrollo físico y cognitivo. A diferencia de otras variables económicas, no se revierte con mejoras temporales en los ingresos ni con asistencias puntuales.
El escenario se agrava en un contexto de deterioro social más amplio. En regiones como el NEA y sectores del conurbano bonaerense, el 12,4% de los adultos atraviesa situaciones de inseguridad alimentaria severa, llegando incluso a pasar días sin ingerir alimentos. A esto se suma que el 35% de la población adulta en zonas vulnerables padece enfermedades crónicas vinculadas a dietas deficientes, basadas mayormente en harinas y productos ultraprocesados.
Entre los adultos mayores, la situación también es crítica: más del 22% presenta cuadros de anemia o deficiencias vitamínicas, en un escenario donde la canasta básica resulta cada vez más inaccesible. Este deterioro generalizado impacta directamente en el sistema de salud pública, que enfrenta una mayor demanda en medio de restricciones presupuestarias.
Además de la falta de alimentos, el informe señala factores estructurales que profundizan la problemática. El 16% de la población no cuenta con acceso a agua potable de red y el 43% carece de cloacas, condiciones que favorecen enfermedades infecciosas y dificultan la correcta absorción de nutrientes, especialmente en niños.
En paralelo, se advierte sobre el impacto de decisiones recientes en materia de políticas públicas. Entre ellas, el recorte del 50% en programas de primera infancia y la pérdida del poder de compra de la asistencia alimentaria, lo que reduce la capacidad de contención en los sectores más vulnerables.
En ese marco, el documento concluye que persiste una fuerte brecha entre los indicadores macroeconómicos y la realidad social en las provincias, donde miles de niños continúan creciendo en condiciones que comprometen su desarrollo.
Fuente: Data24, en base a datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA





