Un estudio sobre la calidad del agua del río Salí encendió una nueva señal de alarma en Tucumán. El relevamiento detectó elevados niveles de contaminación bacteriológica en el tramo que atraviesa el área metropolitana y determinó que, en uno de los puntos analizados, la concentración de coliformes fecales alcanzó un valor 2.400 veces superior al límite máximo tomado como referencia por los investigadores.
El análisis se realizó sobre muestras obtenidas en cuatro sectores: La Aguadita, el puente Ingeniero Barros, el puente Lucas Córdoba y la zona de las canteras, al sur del Gran Tucumán. El objetivo fue determinar con qué calidad ingresa el agua al conglomerado urbano y en qué condiciones lo abandona.
Las muestras fueron extraídas el 13 de mayo, luego de un período de abundantes lluvias y antes del comienzo de la zafra, y posteriormente enviadas a la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc). Los recipientes fueron remitidos únicamente con una numeración para evitar identificar previamente el lugar del que provenía cada muestra.
El dato más preocupante
Los análisis contemplaron metales pesados y sustancias químicas, coliformes totales y coliformes fecales. De acuerdo con el informe, no se encontraron valores significativos de los metales y productos químicos examinados. Sin embargo, el panorama fue diferente al analizar la contaminación bacteriológica.
Los resultados más preocupantes correspondieron a los coliformes fecales, utilizados como indicadores de contaminación de origen fecal.
Al comparar las muestras con el límite utilizado como referencia en el estudio, La Aguadita presentó un nivel 75 veces superior; el puente Ingeniero Barros, 2.400 veces; el puente Lucas Córdoba, 750 veces; y el sector de las canteras, 430 veces.
De esta manera, el puente Ingeniero Barros registró el valor más elevado entre los cuatro puntos analizados.
El estudio también comparó los sectores entre sí. Tomando La Aguadita como valor inicial, la presencia de coliformes fecales se multiplicó por 32 en el puente Barros, por 10 en el Lucas Córdoba y por 5,7 en la zona de las canteras.
Las posibles fuentes de contaminación
El informe relaciona el deterioro microbiológico con diferentes fuentes de contaminación urbana que terminan afectando al río y a los canales que desembocan en él.
Entre los factores señalados aparecen los líquidos cloacales, sectores con escasa cobertura de redes sanitarias y asentamientos ubicados en las márgenes de distintos cursos de agua.
También se menciona la situación del Canal Norte y de los canales Sur, San Cayetano y ex Aeropuerto, además de zonas donde la falta de infraestructura cloacal provoca que las aguas residuales terminen en pozos ciegos, canales o directamente en cursos de agua.
La contaminación de la cuenca Salí-Dulce no constituye un problema reciente. Antecedentes oficiales ya habían identificado los efluentes industriales, líquidos cloacales, residuos sólidos urbanos y sedimentos entre las fuentes de deterioro del sistema hídrico.
Los riesgos por el contacto con el agua
El informe también advierte sobre las posibles consecuencias sanitarias derivadas del contacto con agua microbiológicamente contaminada.
La exposición puede incrementar el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, cuadros gastrointestinales como diarrea, vómitos y dolor abdominal, además de infecciones de piel, ojos y oídos.
La situación adquiere especial relevancia debido a la existencia de familias asentadas sobre las márgenes e incluso en sectores próximos al cauce, algunas de ellas sin acceso adecuado a servicios básicos.
A esto se suma que diferentes sectores del río son utilizados para pescar y realizar otras actividades que pueden implicar contacto directo o indirecto con el agua.
Las mediciones pueden variar durante el año
Un punto importante para interpretar los resultados es el momento en el que fueron tomadas las muestras. El relevamiento se realizó después de un período de abundantes precipitaciones y antes del comienzo de la zafra.
Los técnicos consideraron que esas circunstancias representaban un escenario relativamente favorable debido al mayor caudal del río y estimaron que, durante períodos de menor caudal y plena actividad industrial, algunos niveles de contaminación podrían ser superiores.
Sin embargo, esa posibilidad constituye una estimación y no una medición realizada efectivamente durante esas condiciones.
Desde el área ambiental del Ministerio de Desarrollo Productivo provincial señalaron que los análisis deberían repetirse en diferentes momentos del año, ya que los valores pueden variar considerablemente según las precipitaciones, el caudal proveniente de El Cadillal y otros factores.
También indicaron que los cursos de agua poseen capacidad de autodepuración, algo que podría observarse en la disminución de algunos indicadores cuando el Salí abandona la zona más densamente urbanizada.
Según la posición oficial incluida en el informe, además, la situación habría mejorado respecto de determinados residuos industriales debido a los controles que se realizan sobre la cuenca.
Buscan avanzar con un plan integral para el río Salí
A partir de los resultados del estudio se presentó en la Legislatura provincial el proyecto denominado “Miremos al río”, que propone avanzar con un abordaje integral para recuperar la cuenca.
La iniciativa contempla cuatro grandes ejes: saneamiento hídrico; recuperación del ecosistema del río y sus zonas ribereñas; gestión de los riesgos hídricos e integración urbana; e inclusión social y desarrollo económico.
El proyecto también pone el foco en los barrios y asentamientos ubicados sobre las riberas, donde a la contaminación y la falta de servicios esenciales se suma el peligro derivado de las crecidas y posibles desbordes.
La problemática del río Salí lleva décadas formando parte de estudios, reclamos e iniciativas oficiales. En 2024, la Legislatura tucumana ya había tratado pedidos de información relacionados con controles a establecimientos industriales y relevamientos de vertidos cloacales clandestinos.





