“Todo el problema se inició porque no dejamos que las drogas llegaran a su poder. Vamos a mantener esta política. En esto no vamos a ceder. No nos vamos a doblegar”, afirmó el funcionario al referirse al episodio ocurrido dentro del centro destinado a menores en conflicto con la ley penal.
Según reconstruyeron fuentes policiales y judiciales, los disturbios comenzaron pasadas las 20 del domingo, cuando dos de los diez adolescentes alojados en el instituto iniciaron una revuelta que rápidamente escaló en violencia.
Armados con un cuchillo, redujeron a un celador y lo mantuvieron retenido bajo amenazas mientras el resto de los internos provocaba destrozos en distintas áreas del establecimiento.
La situación obligó a desplegar un operativo conjunto entre el Servicio Penitenciario y efectivos de la Policía de Tucumán. Cuando las fuerzas ingresaron al predio, varios menores ya habían causado daños en sectores internos e incluso algunos subieron a los techos del edificio para intensificar la protesta.
La tensión se extendió durante varias horas y recién cerca de la 1 de la madrugada las autoridades lograron recuperar el control total del lugar.
Masso sostuvo que los dos adolescentes señalados como cabecillas “están perfectamente identificados” y anticipó que serán denunciados formalmente. Además, reveló que uno de ellos ya había protagonizado otro episodio violento dentro de la institución, relacionado con un intento de agresión contra el director del establecimiento.
El ministro también defendió el sistema de controles implementado en el Instituto Cura Brochero y confirmó que durante las visitas realizadas el domingo se reforzaron las requisas para evitar el ingreso de sustancias prohibidas. “Vamos a denunciar estas situaciones porque ya hubo casos de novias que buscaron hacerles llegar drogas”, afirmó.
En ese sentido, insistió en que el Gobierno provincial mantendrá una política estricta dentro del complejo penitenciario. “Vamos a garantizar que la droga no ingrese ni al Instituto Cura Brochero ni a la cárcel de Benjamín Paz”, remarcó.
El funcionario lamentó además los daños materiales ocasionados durante la revuelta y cuestionó que los destrozos se produjeran pocos días después de una inspección de organismos de derechos humanos, que —según indicó— habían constatado que el establecimiento cumplía con las condiciones requeridas.
El Instituto Cura Brochero funciona desde hace aproximadamente 70 días dentro del complejo de Benjamín Paz y depende del Ministerio de Desarrollo Social. Allí se alojan menores en conflicto con la ley penal bajo un régimen diferenciado del sistema penitenciario común. La custodia y el acompañamiento están a cargo de personal especialmente seleccionado y equipos técnicos interdisciplinarios.
Según explicó Masso, los adolescentes reciben educación, contención y asistencia vinculada a problemáticas de consumo, aunque remarcó que las autoridades no permitirán que las reglas de convivencia sean condicionadas por hechos de violencia o intentos de ingreso de drogas al establecimiento.





