El fútbol argentino entra en pausa. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ratificó el paro y confirmó que este fin de semana no se disputará la Fecha 9 del Torneo Apertura, una jornada que incluía cruces de alto impacto como River–Atlético Tucumán, Central Córdoba–Boca, San Lorenzo–Independiente, Racing–Huracán, Vélez–Newell’s y Rosario Central–Tigre, entre otros. La decisión se tomó tras una reunión del Comité Ejecutivo en el predio de Ezeiza y fue presentada como una medida de respaldo institucional en medio del conflicto que la entidad mantiene con el Gobierno nacional.
Según el calendario informado, la Fecha 9 fue reprogramada para el primer fin de semana de mayo (3 y 4 de mayo). Ese corrimiento obliga a reordenar la definición del campeonato: los octavos pasarán al fin de semana del 10 de mayo, los cuartos se jugarán entre semana el miércoles 13 de mayo, las semifinales quedarían para el fin de semana del 17 de mayo, y la final está prevista para el domingo 24 de mayo.
Detrás de la suspensión hay un trasfondo judicial e institucional. El paro se da en repudio a una causa impulsada por ARCA contra la AFA: de acuerdo con reconstrucciones periodísticas, la denuncia apunta a presuntas irregularidades vinculadas a tributos y recursos de la seguridad social, y en ese marco el presidente Claudio “Chiqui” Tapia y el tesorero Pablo Toviggino fueron citados a instancia judicial. Desde la conducción del fútbol sostienen que se trata de un avance con motivaciones políticas y lo enmarcan en la disputa con el Ejecutivo, que promueve cambios estructurales en el modelo de los clubes.
La medida de fuerza, además, no se limita a un partido o a una categoría: distintos reportes indican que impacta sobre el conjunto de la actividad oficial durante los días establecidos para la fecha, lo que deja al país (por primera vez en años) frente a un fin de semana sin su ritual más repetido.






