La limpieza posterior al último temporal dejó un dato: el Municipio informó que retiró diez toneladas de residuos de los drenajes. A eso se suman las reparaciones pendientes del pavimento, los focos de basura y los antecedentes de familias que sufrieron el ingreso de agua a sus viviendas.
Las últimas lluvias volvieron a poner bajo observación el funcionamiento de los desagües de San Miguel de Tucumán. El 30 de septiembre, la Municipalidad informó que había retirado diez toneladas de residuos que obstruían los sistemas de drenaje. Las intervenciones incluyeron República del Líbano y pasaje Rosales, la primera cuadra de avenida Gobernador del Campo y México y San Miguel. En este último cruce también se informó la reposición de rejas de captación afectadas por robos y vandalismo. El problema alcanza distintos puntos de la ciudad y combina limpieza, mantenimiento y conservación de la infraestructura.
El estado del pavimento también tiene un compromiso oficial que podrá evaluarse. El 15 de septiembre, el coordinador de la Subsecretaría de Obras Públicas, Edgardo Reverso, planteó en LV12 un plazo aproximado de tres meses para recuperar condiciones de transitabilidad en las calzadas. Describió trabajos en el norte, el sur y el área céntrica, además de unos 34 frentes de reparación de hormigón. El plazo constituye una meta de la gestión de Rossana Chahla: todavía no un resultado cumplido.
En el oeste, los pedidos de mantenimiento quedaron registrados en los barrios 2 de Septiembre, ATEP y San Martín. Allí, el Municipio comunicó en julio un operativo de bacheo, nivelación de calles de ripio, limpieza de basurales y recuperación de plazas. Según explicaron los funcionarios, las intervenciones surgieron de solicitudes vecinales. Ese antecedente muestra que las necesidades abarcan tanto la circulación como los espacios de uso cotidiano; el comunicado, por sí solo, no permite conocer el estado actual de cada cuadra intervenida.
En el sur, la acumulación de residuos tiene ubicaciones precisas. El 22 de septiembre, la Secretaría de Servicios Públicos reconoció tres basurales crónicos en Congreso y Lavaisse, Malabia y Congreso, y pasaje Einstein y Congreso. También señaló que el bacheo y la eliminación de esos focos estaban entre los principales pedidos de los vecinos de Villa Amalia. La Municipalidad informó tareas de limpieza y reclamó colaboración para evitar nuevos depósitos de basura. La persistencia de esos puntos exige evaluar la continuidad de la limpieza, los controles y la disposición de los residuos.
Para las familias que ya sufrieron inundaciones, la preocupación tiene antecedentes concretos. En una crónica publicada por La Gaceta el 12 de marzo, residentes de 2 de Abril y Nueva Esperanza describieron viviendas anegadas y pertenencias dañadas. Una vecina contó que había elevado una cama con ladrillos mientras subía el agua; otro residente relató que colocaron colchones sobre una mesa. Son testimonios de aquel temporal, que muestran las consecuencias domésticas de las inundaciones y no deben confundirse con una descripción de lo que ocurre hoy.
Frente a las próximas lluvias, la evaluación de la gestión municipal tiene puntos concretos: si los desagües funcionan, si las reparaciones del pavimento se sostienen, si los basurales vuelven a formarse y si las obras reducen el ingreso de agua a las casas. Los operativos anunciados forman parte de la respuesta oficial. Su alcance debe medirse en cada sector y con seguimiento de los vecinos, especialmente en los lugares que ya registraron daños.





